jueves, 17 de mayo de 2012

DÍA MUNDIAL DEL RECICLAJE

El reciclaje siempre ha sido parte elemental de la naturaleza, y por ende, también del ser humano desde sus orígenes. En un ecosistema, el reciclaje de nutrientes se realiza a través de una larga cadena de elementos bióticos y abióticos que se engloban en la economía ecológica. Pues bien, el reciclaje de materiales en nuestro ecosistema urbano, debe de alcanzar ese mismo éxito para coexistir ambos, desarrollo y progreso, en sintonía y crecimiento positivo.

En este caso, la cadena pasa a ser la siguiente: reducción o minimización en origen, recuperación, reutilización y reciclaje. La famosa regla de las Tres R. Y, como es de suponer, las implicaciones económicas y medioambientales son muy importantes. Para empezar, se crea un lenguaje nuevo. Aplicando conceptos como la regla de las Tres R, surgen jeroglíficos con el “círculo de Möbius”. Sin embargo no fue August Ferdinand Möbius quien realizó el símbolo en 1858 y por razones que atienden al diseño y las matemáticas, sino  un estudiante de la Universidad de California, Gary Anderson, en 1970, aplicando la idea de Möbius a un concepto del continuum del reciclaje. También y no por tanto menos conocidos, son los símbolos del Punto Verde o el gracioso Tidyman. Tidyman, es el señor que nunca se cansa de depositar envases en un contenedor. En realidad Tidyman somos todos aquellos que llevamos papel y cartón al punto azul, envases y residuos de envases al punto amarillo y vidrio al punto verde. Pero el mundo del reciclaje es extremadamente diverso: así vienen recordados hasta en 7 símbolos diferentes según la tipología del plástico. Esta familia se compone de los hijos del círculo de Möbius.


Símbolos clásicos del reciclaje

Sin embargo, la visión actual del reciclaje de envases en España está en conflicto: SIG (Sistemas Integrados de Gestión) vs SDDR (Sistemas de Depósito, Devolución y Retorno). Ambos son sistemas de recogida de envases, pero con concepciones muy distintas. En el primero el envasador del  producto que llega al consumidor final financia la recogida de envases. En el segundo es el consumidor quien al comprar el envase está pagando una cantidad en concepto de depósito que le será devuelta cuando retorne el envase. Muchos países de la Eurozona tienen el sistema SDDR implantado con altas tasas de reciclaje como Alemania o los Países Escandinavos. En España, la plataforma Retorna defiende el SDDR.  En el siguiente link se puede ver una pequeña explicación de cómo funciona el sistema: http://www.youtube.com/watch?v=B1AoZki5ny0&feature=plcp

La mayor parte de la basura doméstica es reciclable y separar en origen es vital para el buen funcionamiento del sistema: se ahorran recursos y energía. Como la mayor parte de los residuos provienen de la fracción orgánica, una medida excelente de reciclaje es la fabricación del compost, también llamado abono orgánico. La fórmula para conseguir que funcione de forma efectiva se compone de los siguientes factores: microorganismos, oxígeno, temperatura y humedad. Controlando la humedad (50% aproximadamente) se crean condiciones que favorecen el compostaje mediante el crecimiento de bacterias aerobias termófilas, por lo que además requiere mezcla periódica de la pila de compostaje.


martes, 8 de mayo de 2012

¿Quién da la vez?

Para que pueda llevarse a cabo un comercio justo, son imprescindibles tres pilares: productores asociados en un proyecto solidario de economía social alternativa en los países del sur; un facilitador sin ánimo de lucro; y un/a consumidor/a responsable.

Cada un@ de nosotr@s formamos parte, por tanto, de uno de esos pilares que hacen posible transformar el consumo en un acto de responsabilidad y consciencia de un proceso a caballo entre lo invisible y lo incómodo.

Existen infinitas razones por las que podemos intentar justificar lo complicado que resulta hacer este ejercicio de reflexión cada vez que compramos un producto; pero en realidad, ninguna razón es suficientemente robusta. En la burbuja del primer mundo en que algun@s vivimos, deberíamos tener la necesidad moral de conocer ésta y otras forma de consumo responsable. La decisión de elegir dicha forma de consumo debería ser consecuencia de una reflexión profunda, a la que es importante dedicarle un poco de nuestro tiempo.

Probablemente, la piedra angular de todo este debate, radique en el concepto de “transparencia”. La posibilidad de participar en un intercambio justo, que garantice condiciones dignas para los trabajadores que producen lo que consumimos, evitando que innumerables niños y niñas se pierdan su propia infancia; desafiando, en definitiva, a las sombras que se esconden tras las reglas del comercio internacional.
Industria del marketing y marcas a nivel internacional.
 
Sabemos que tenemos alternativas, no podemos abandonarnos a la convicción que tanto nos desahoga de que “no podemos cambiar las cosas”… hay reglas que nos son impuestas, pero existen mecanismos y herramientas que nos permiten vivir de acuerdo a la conciencia. No hay excusas para obviar, al menos, la reflexión acerca de lo que consumimos y cómo lo consumimos. 

Ser partícipes del comercio justo es una de las herramientas con las que contamos para acercarnos un poco más a la realidad, haciendo que otros puedan dejar de sobrevivir para empezar a vivir.

Pero no caigamos en el cálido confort de la panacea… También el comercio justo tiene sus rincones oscuros, que merecen nuestra mirada crítica. Con el ánimo de no sobredimensionar las bondades de esta opción de consumo, se adjunta un link de un reportaje muy interesante:
http://www.comerciojustous.org/2011/12/comercio-justo-cualquier-precio.html

En conclusión, busquemos fórmulas (que las hay), o inventémoslas para consumir con criterio. No caigamos en la comodidad del  "como no puedo cambiar las cosas, no hago nada";  invirtamos un poco de nuestro tiempo en pensar y actuar con la mente puesta en la dignidad de otros y otras.

martes, 1 de mayo de 2012

NO A NUESTRA COSTA

"En dos décadas, cada día se ha perdido una superficie de nuestra costa similar a ocho campos de fútbol. La Ley de Costas no debe ser reformada, sino aplicarla correctamente".


De esta forma, se inicia el manifiesto de la Plataforma NO A NUESTRA COSTA.
Esta iniciativa une en una misma línea de trabajo a las ONGs más importantes y a multitud de organizaciones, asociaciones y colectivos de España que luchan por la defensa de nuestro litoral y se posicionan contra el cambio de la ley de costas que el actual gobierno quiere aprobar previsiblemente antes de este verano.


No se trata de la evolución reglamentaria de una ley de 20 años de antigüedad. Se trata de un paso atrás de una de las leyes españolas con más importancia y valor en cuanto a respeto al medio ambiente. No se pide cambiar la ley sino de aplicarla, puesto que el documento actual promueve un desarrollo sostenible y consecuente con los ecosistemas costeros. El litoral es un bien común y como tal debe ser defendido. No podemos aceptar que se camine hacia modelos de privatización de las playas y de los accesos a las mismas. Y menos aún que con dicha modificación se incentive, una vez más, un desarrollo económico al margen de los límites biofísicos de los ecosistemas y que sólo beneficia a las grandes entidades financieras y empresas. Este modelo ha fracaso, ya sabíamos que era un error para los ecosistemas costeros, pero si algo nos ha enseñado la situación actual de crisis es que también ha fracasado como modelo de desarrollo humano y ambiental.


Es un tema social y ecológico, que frente al cambio global al que nos estamos enfrentando, la modificación de esta ley no haría más que acelerar más aún los impulsores del propio cambio y acentuar los problemas socioecológicos que están destruyendo nuestro futuro y que impiden una respuesta adecuada.

Porque nos preocupa nuestro litoral y las personas que lo habitan, decimos NO A NUESTRA COSTA, no a costa del precio ecológico y social que la liberación del mercado supone a nuestro bien común.


Para más información, consulta: